Benjamin Dille, el menor de cinco hermanos de Kimberly (Idaho), aprendió pronto a superar los retos y a encontrar su lugar en el mundo. Hoy, aporta esa misma adaptabilidad y espíritu resolutivo a su puesto en el Centro de Innovación Láctea (MIC) de Idaho Milk Products, donde se ha convertido en una parte indispensable del equipo de I+D.
Pequeñas raíces, grandes aventuras
La infancia de Benjamin estuvo llena del tipo de aventuras que sólo se pueden vivir creciendo en una comunidad unida y rodeada de campos abiertos. "Cuando mis padres se mudaron, todo estaba rodeado de campos", recuerda. Esos campos venían con sus propias tentaciones, incluida una acequia de riego que se convirtió en fuente tanto de diversión como de preocupación paterna.
"A mi hermano, que es un poco mayor que yo, le gustaba mucho ir a nadar a esta acequia durante el verano, y obviamente no era lo más seguro del mundo", se ríe Benjamin, recordando la constante batalla entre sus padres y los chicos por mantenerse alejados de la peligrosa vía de agua.
Cuando se le pregunta por los héroes de su infancia, la respuesta de Benjamin revela los fuertes lazos familiares que lo formaron: "En segundo curso, tenía... un proyecto escolar en el que teníamos que escribir quiénes eran nuestros superhéroes. Y en ese momento, era mi hermano mayor. Pensaba que era lo más grande del mundo".
De los suelos de los restaurantes a la excelencia de los laboratorios
La trayectoria profesional de Benjamin comenzó a los 15 años, cuando lavó platos en un restaurante Denny's donde su hermano mayor era el gerente. Lo que empezó como friegaplatos de fin de semana evolucionó rápidamente cuando surgió la oportunidad. "Un fin de semana, un camarero no se presentó y pasé de lavar platos a servir. Rápidamente pasó de ser un puesto temporal a uno fijo".
Esta experiencia temprana en el vertiginoso sector de la restauración enseñó a Benjamin valiosas lecciones sobre adaptabilidad y aprovechamiento de oportunidades, habilidades que resultarían inestimables en su puesto actual.
Dominar los sistemas complejos
En la actualidad, Benjamin trabaja con sofisticados equipos en el MIC, centrándose principalmente en el sistema MicroThermics, "con diferencia, la pieza más difícil de manejar". La complejidad es asombrosa: "Hay tantas válvulas, presiones y temperaturas diferentes que hay que vigilar y mantener durante todo el proceso. Uno para procesar un lote, que suele tardar unos 30 minutos. Si vas a procesar un lote, tardas unas cinco horas debido a la puesta en marcha y el apagado a ambos lados".
El orgullo de la organización
Uno de los mayores logros profesionales de Benjamin podría sorprenderle: no es manejar maquinaria compleja, sino crear orden a partir del caos. Cuando empezó, el sistema de inventario era, en sus palabras, "un pequeño quebradero de cabeza".
"Tengo que decir que una de las cosas de las que me siento más orgulloso es que cualquiera de los científicos puede pedirme cualquier producto que necesite y yo puedo decirle exactamente dónde está y qué cantidad tenemos disponible", explica Benjamin. Su enfoque sistemático ha transformado el funcionamiento de todo el departamento, facilitando y haciendo más eficaz el trabajo de todos.
Innovación en acción
Para Benjamin, la innovación no consiste en grandes gestos, sino en la mejora continua. "Yo diría que innovar es no tener miedo a pensar de forma diferente. Buscar siempre formas mejores de hacer las cosas", reflexiona.
Recientemente ha mejorado los procedimientos de limpieza del equipo, señalando que "todas las pequeñas cosas se suman a las grandes". Esta filosofía de mejora gradual ejemplifica el espíritu innovador que impulsa a Idaho Milk Products.
Un entorno de colaboración
El MIC funciona según unos principios que Benjamin valora claramente. "Venkat, el primer día, lo primero que dijo fue que no hay preguntas estúpidas. Las únicas preguntas estúpidas son las que no se hacen. No hay errores, salvo los que se cometen dos veces".
Este enfoque colaborativo se refleja en su proceso de resolución de problemas: "No se trata de quién tiene razón o no. Es cuestión de hacerlo bien".
La vida más allá del laboratorio
Cuando no está garantizando el buen funcionamiento del complejo equipo de procesamiento de productos lácteos, Benjamin disfruta de la emoción de montar en moto en su CB1000 y espera con impaciencia la temporada de snowboard en Sun Valley y Pomerelle. Incluso se ha mudado de nuevo a la casa de su infancia en Kimberly, cerrando el círculo al lugar donde empezó su historia.
La diferencia diaria
Los días de Benjamin nunca son predecibles: "Cada día, sinceramente, es completamente diferente. Y hay días en los que entro esperando una cosa, y es un 360. Hago algo completamente distinto de lo que esperaba". Desde la comprobación de fugas en los equipos hasta la gestión del inventario, pasando por la actualización de los procedimientos normalizados de trabajo y el apoyo a ensayos críticos de I+D, Benjamin se asegura de que la innovación se produzca sin contratiempos.
La trayectoria de Benjamin Dille, que pasó de ser un chaval de pueblo que fregaba platos a convertirse en una pieza clave de la innovación en el sector lácteo, demuestra que el éxito se debe a menudo a aprovechar las oportunidades, mantener la curiosidad y no tener nunca miedo a hacer preguntas. Su historia nos recuerda que detrás de cada avance en la ciencia de los alimentos hay personas dedicadas como Benjamin que se aseguran de que todo funcione a la perfección. Un sistema de inventario perfectamente organizado y un equipo mantenido por expertos cada vez.



